La serie «As The Gods Will» de Muneyuki Kaneshiro ha cautivado a los lectores con su premisa original y perturbadora: un instituto aparentemente normal donde los estudiantes son arrastrados a una serie de juegos macabros, aparentemente impuestos por una fuerza superior. El primer volumen introdujo al joven Shun, el único superviviente de su clase, y nos sumergió en un mundo de horror, lógica distorsionada y una atmósfera opresiva que generaba una incesante sensación de incertidumbre. La serie ha construido una base sólida de misterio, presentando una narrativa inteligente que constantemente desafía las expectativas del lector. Ahora, con el segundo volumen, «As The Gods Will 2», la apuesta se eleva, profundizando en las complejidades del juego, expandiendo el alcance del horror y, lo más importante, sembrando las primeras semillas de una organización mucho más grande detrás de todo este espectáculo.
El éxito de «As The Gods Will» radica en su habilidad para equilibrar el terror visceral con la construcción de personajes. Shun, como protagonista, es un joven introspectivo y sorprendentemente resiliente, lo que lo convierte en un personaje con el que el lector puede empatizar mientras se enfrenta a situaciones cada vez más insólitas y aterradoras. Kaneshiro ha demostrado ser un maestro en la creación de atmósferas, utilizando el arte del dibujo para evocar una sensación de claustrofobia y desesperación. El segundo volumen promete mantener esta calidad, expandiendo el universo del juego y revelando las razones detrás de esta cruel prueba, que seguramente provocará nuevas preguntas y giros inesperados en la trama.
El volumen dos de «As The Gods Will» continúa inmediatamente después de que Shun, el único estudiante de su clase que sobrevivió a la primera ronda del macabro juego, se encuentre con Akimoto, una amiga de la infancia. Akimoto le revela un secreto inquietante: que en todas las salas del instituto, los estudiantes han sido sometidos al mismo juego, y que los supervivientes de diferentes clases se han reunido en el gimnasio para prepararse para la siguiente prueba. Este descubrimiento inmediatamente levanta más interrogantes sobre la verdadera naturaleza del juego y los objetivos de la entidad misteriosa, al que los personajes llaman «el Daruma». La información que Akimoto le entrega sugiere que la existencia del Daruma es más compleja que simplemente un castigo divino; implica una planificación metódica, una organización poderosa y quizás, una intención aún más oscura.
La prueba que los estudiantes deben llevar a cabo es particularmente peculiar e inquietante. Para avanzar, deben disfrazarse de ratones y enfrentarse a un gigante felino – un gato de proporciones colosales capaz de aplastar a cualquiera que se acerque demasiado. La lógica detrás de esta prueba es críptica, pero se deduce que sirve para evaluar la adaptabilidad, el ingenio y la capacidad de los estudiantes para sobrevivir en situaciones extremas. Sin embargo, el global de estos sucesos se está expandiendo de forma alarmante. Se revela que los juegos no se limitan al instituto de Japón; han ocurrido en diferentes puntos del mundo, indicando la presencia de una organización con alcance global. El Daruma parece estar utilizando estos eventos para un propósito desconocido, y Shun comienza a cuestionar si este juego es simplemente un castigo, o una forma de selectividad, buscando individuos con características o habilidades específicas.
El volumen se centra en la preparación de los supervivientes para la prueba del gato gigante, mientras que se desentrañan lentamente los misterios detrás del Daruma. La tensión aumenta a medida que los estudiantes intentan comprender las reglas del juego y adaptarse a las circunstancias extraordinarias. Se establece una relación de colaboración entre Shun y otros supervivientes, quienes comparten sus experiencias y conocimientos, formando un equipo para enfrentar los desafíos que se les presentan. Sin embargo, esta colaboración también está marcada por la desconfianza, ya que algunos estudiantes sonoros sobre la naturaleza del Daruma y sus motivos, lo que crea una atmósfera de paranoia.
La revelación del alcance global de los juegos es un punto clave en el volumen. La información obtenida de fuentes anónimas sugiere la existencia de una organización que opera en las sombras, controlando y orquestando los eventos. Se describe a esta organización como «la Sociedad de la Destinación», y se especula que su objetivo es llevar a cabo un ritual para traer a un dios antiguo al mundo. Este descubrimiento profundiza la escala del horror, sugiriendo que los juegos no son más que una herramienta para cumplir con un plan mucho más grandioso y peligroso. Shun, a medida que va descubriendo, se siente cada vez más como un peón en un juego mucho mayor, que no entiende pero en el que está inmerso.
Opinión Crítica de As The Gods Will 2
«As The Gods Will 2» es un escalón superior respecto al primer volumen. Kaneshiro ha logrado profundizar en la construcción del mundo, mejorando el ritmo y elevando la calidad de la narrativa. La de la Sociedad de la Destinación y su objetivo de traer a un dios antiguo al mundo añade una capa de complejidad a la trama, haciendo que la historia sea mucho más ambiciosa e intrigante. El volumen consigue un equilibrio perfecto entre el horror, el misterio y la construcción de personajes, lo que lo convierte en una lectura realmente cautivadora.
Si bien el volumen mantiene el tono sombrío y la atmósfera opresiva que caracterizan la serie, también introduce elementos de esperanza y resistencia. La colaboración entre los supervivientes, a pesar de la desconfianza y el miedo, es un testimonio de la capacidad humana para la solidaridad y la adaptación. El arte de Kaneshiro sigue siendo excepcional, con páginas que son a la vez inquietantes y visualmente impactantes. El uso de la perspectiva y la composición es especialmente efectivo, creando una sensación de claustrofobia y desorientación que intensifica el horror. “As The Gods Will 2” es unijo del volumen y un acierto de Kaneshiro, que si te gustó el primer tomo, no te puedes perder este segundo.

